Cómo llevar fruta fresca a la oficina

Llevar fruta fresca a la oficina parece sencillo, pero la realidad es que muchas veces acabamos con un plátano aplastado en el bolso, una manzana olvidada en un cajón o unas fresas que no llegan bien al mediodía.Y es una pena, porque tener fruta a mano durante la jornada es una de las formas más fáciles de comer mejor sin complicarse. No hace falta preparar grandes recetas ni cambiar toda la rutina. A veces basta con elegir bien la fruta, guardarla como toca y llevarla de una forma cómoda.

Para la oficina, lo mejor es apostar por frutas resistentes, cómodas y que no manchen demasiado. La manzana, la mandarina, el plátano, la pera firme, las uvas o los kiwis son buenas opciones para llevar sin demasiada preparación.

También funcionan muy bien las frutas que se comen en pocos bocados y no necesitan cubiertos, como cerezas, fresas, ciruelas pequeñas o albaricoques, siempre que vayan bien protegidas. Si sabes que vas con prisa, mejor elegir frutas que puedas comer directamente. Si tienes nevera en la oficina, puedes animarte con opciones más delicadas.

Uno de los errores más comunes es meter la fruta directamente en el bolso o en la mochila. Algunas piezas aguantan, pero otras llegan golpeadas o demasiado blandas.

Un tupper pequeño, una bolsa reutilizable rígida o una fiambrera con separadores puede marcar la diferencia. Si llevas fruta cortada, el recipiente debe cerrar bien para evitar fugas y mantenerla fresca.

Para plátanos, existen fundas específicas, pero si no tienes, puedes llevarlo separado del resto de cosas o dentro de un táper alargado.

La fruta entera suele aguantar mejor que la fruta cortada. Por eso, siempre que puedas, es mejor llevarla sin cortar y prepararla en el momento. Si prefieres llevarla ya lista, intenta cortarla por la mañana y no la noche anterior. Añadir unas gotas de limón a manzana, pera o plátano ayuda a que no se oxide tan rápido.La fruta cortada debe ir siempre en un recipiente cerrado y, si es posible, mantenerse en frío.

Combina frutas que aguanten bien

Una buena idea es preparar pequeñas combinaciones para no aburrirte. Por ejemplo:

Manzana con uvas, mandarina con plátano, fresas con arándanos, pera con nueceiwis, kiwi con yogur natural, melón o sandía en dados, si tienes nevera.

Lo importante es no mezclar fruta muy jugosa con fruta que se oxide rápido si no la vas a comer pronto. Por ejemplo, la sandía puede soltar líquido y afectar a otras frutas si pasan muchas horas juntas.

En Madrid, cuando llega el calor, no todas las frutas aguantan igual fuera de la nevera. En verano, conviene evitar llevar fruta muy madura si va a estar muchas horas en el bolso o sobre la mesa. Para esos días, mejor elegir piezas firmes o llevar fruta en una bolsa térmica pequeña. También puedes dejar fruta en la nevera de la oficina si tienes esa opción.Las fresas, cerezas, sandía, melón cortado y frutos rojos agradecen mucho el frío. En cambio, manzanas, plátanos, mandarinas o peras firmes aguantan mejor a temperatura ambiente.

Para la oficina, no siempre interesa llevar la fruta más madura. Un plátano muy maduro puede estar buenísimo en casa, pero en una mochila puede llegar aplastado. Una pera demasiado blanda puede acabar golpeada antes de media mañana. Lo ideal es llevar fruta en su punto, pero todavía firme. Así aguanta mejor el transporte y sigue estando buena cuando la vas a comer.

Otra opción muy práctica es tener algunas piezas de fruta siempre en el trabajo. Manzanas, mandarinas, naranjas o plátanos poco maduros pueden aguantar varios días si se conservan bien.Eso sí, conviene revisar la fruta de vez en cuando para que no se quede olvidada. También es buena idea no dejarla cerca de fuentes de calor, ventanas con sol directo o aparatos electrónicos.

Cada vez más oficinas apuestan por tener fruta fresca para empleados. Es una alternativa sencilla a las máquinas de snacks y ayuda a crear un hábito más saludable durante la jornada.Una cesta de fruta variada en la oficina funciona muy bien si incluye piezas fáciles de coger y comer: manzanas, plátanos, mandarinas, peras, uvas o fruta de temporada.Además, cambia mucho la sensación de un descanso cuando en vez de tirar siempre de café y bollería tienes algo fresco a mano.

Llevar fruta fresca al trabajo es una forma sencilla de cuidarse durante el día. La clave está en elegir bien, transportarla con cuidado y adaptarla a tu rutina.

No hace falta hacerlo perfecto. Puedes empezar con una manzana en el bolso, unas mandarinas en el escritorio o un tupper pequeño con fruta cortada. Lo importante es tenerla cerca cuando aparece el hambre de media mañana o de media tarde.

Porque cuando la fruta está a mano, comer mejor cuesta mucho menos.

 

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