Qué verduras comprar en verano: guía de temporada

En verano, la frutería cambia por completo. Los colores se vuelven más vivos, los tomates empiezan a oler más,  los pepinos apetecen más que nunca y las verduras frescas se convierten en la base de comidas rápidas, ligeras y llenas de sabor.

Cuando hace calor, el cuerpo suele pedir platos más sencillos: ensaladas, gazpachos, cremas frías, verduras a la plancha, salteados rápidos o cenas que no pesen demasiado. Y para eso, comprar verdura de temporada es una de las mejores decisiones.No solo porque suele estar mejor de precio, sino porque tiene más sabor, mejor textura y aguanta mejor si se conserva bien en casa.

Si hay una verdura que marca el verano, es el tomate. Aunque se pueda encontrar durante todo el año, en los meses de calor es cuando más se nota la diferencia.Un buen tomate de verano huele, tiene color, pesa y sabe a tomate. Sirve para todo: ensaladas, gazpacho, salmorejo, tostadas, salsas caseras o simplemente cortado con un poco de aceite de oliva y sal.

Para elegirlo bien, fíjate en que tenga buena textura, que no esté demasiado duro y que desprenda aroma. Si está muy verde, puedes dejarlo fuera de la nevera unos días. Cuando ya esté maduro, mejor consumirlo pronto.

El pepino es uno de esos básicos que no deberían faltar en verano. Tiene mucha agua, es refrescante y funciona muy bien en platos fríos.Puedes añadirlo a ensaladas, gazpachos, cremas frías, bocadillos ligeros o incluso tomarlo en rodajas con un poco de limón y sal.A la hora de comprarlo, busca pepinos firmes, con la piel lisa y sin zonas blandas. En casa, guárdalos en la nevera para que mantengan mejor su frescura.

El calabacín es una de las verduras más agradecidas del verano. Se cocina rápido, tiene un sabor suave y combina casi con todo.Puedes prepararlo a la plancha, en crema fría, en tortilla, salteado con otras verduras, relleno o incluso en láminas finas para hacer platos más ligeros.Elige calabacines firmes, con la piel brillante y sin golpes. Los más pequeños suelen ser más tiernos y tener menos semillas.

La berenjena también tiene mucho protagonismo en verano. Es perfecta para hacer a la plancha, al horno, en pisto, escalivada, hummus de berenjena o como base de recetas más mediterráneas.Para escoger una buena berenjena, debe estar firme, brillante y pesar para su tamaño. Si está arrugada o demasiado blanda, probablemente ya ha perdido frescura.

Rojo, verde, amarillo… el pimiento es otra verdura muy de verano. Da color, sabor y mucha alegría a cualquier receta. El pimiento verde va genial para sofritos, tortillas o ensaladas. El rojo suele ser más dulce y queda muy bien asado, en gazpachos, ensaladas o platos fríos. El amarillo aporta un toque más suave y decorativo.Cuando los compres, elige piezas firmes, lisas y con la piel brillante. Si tienen arrugas o zonas blandas, mejor evitarlos.

En verano apetecen más las ensaladas, y ahí las lechugas, canónigos, rúcula, espinacas frescas y otras hojas verdes tienen mucho que decir.Lo importante es que estén frescas, crujientes y con buen color. Si las hojas están mustias, oscuras o demasiado húmedas, durarán menos.

Las judías verdes son una verdura muy buena para comidas ligeras. Se pueden tomar cocidas, salteadas, en ensalada fría, con patata, con huevo cocido o como guarnición.

En verano funcionan muy bien porque no resultan pesadas y se pueden dejar preparadas con antelación.Al comprarlas, deben estar firmes y partirse con facilidad. Si están blandas o tienen hilos muy marcados, puede que estén menos tiernas.

La cebolla dulce o la cebolleta son grandes aliadas de los platos de verano. Aportan sabor sin resultar tan fuertes como otras cebollas.Van muy bien en ensaladas de tomate, gazpachos, platos fríos de legumbres, ensaladillas o bocadillos frescos.

La zanahoria es una verdura muy práctica porque aguanta bien, se puede comer cruda y sirve para muchas recetas.En verano queda genial rallada en ensaladas, cortada en bastones para picar, en gazpachos diferentes o en cremas frías con naranja, jengibre o yogur.

En verano, la conservación importa mucho. El calor puede hacer que algunas verduras maduren o se estropeen antes. Como norma general, las hojas verdes, pepinos, calabacines, zanahorias y judías verdes van mejor en la nevera. Los tomates, si aún están algo verdes, pueden quedarse fuera hasta que maduren. Una vez maduros, conviene consumirlos rápido.

También ayuda no lavar todas las verduras nada más llegar a casa, sobre todo si no las vas a usar en el momento. La humedad puede hacer que se estropeen antes.

Comprar verduras de verano no es solo una cuestión de calendario. Se nota en el sabor, en el olor, en la textura y en las ganas de comer más fresco.Cuando el tomate sabe a tomate, el pepino está crujiente y el calabacín está tierno, cocinar se vuelve mucho más fácil. No hacen falta grandes recetas ni muchos ingredientes.

A veces basta con una buena verdura de temporada, un poco de aceite de oliva y una pizca de sal.Por eso, si quieres llenar la nevera este verano, apuesta por productos frescos, de temporada y bien elegidos. Tu cocina lo va a notar, y tus comidas también.

Y como siempre, no dudes en ponerte en contacto con nosotros si quieres conocer qué frutas y verduras benefician a tu salud o si quieres que te aconsejemos algunas de nuestras variedades para un propósito especial.

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